Ermita de San Miguel de Altzusta

En el verano de 2020 un grupo de miembros de BEL aprovechando un lapso de tiempo sin estar confinados por la puñetera Covid, nos dimos una vuelta por varias ermitas de Zeanuri en una visita guiada por Jon Urrutxurtu que nos dio todo tipo de explicaciones, pues siendo conocedor de su pueblo, se había preparado a conciencia dicha visita.

La primera ermita que visitamos fue la  de San Miguel de Altzusta.

Se levanta en una colina denominada Illauri. Con unas medidas de 19x7m, algo más, tiene adosada a la nave la sacristía y la antigua casa del ermitaño o de la serora.

Llama la atención su espadaña de tres vanos que tenía hasta hace pocos años dos campanas, siendo rematada por una cruz de hierro y una veleta.

Es famosa la inscripción de una de las campanas.

 

“En el ámbito donde resuene mi voz

No triunfaran los liberales.”

Como casi siempre los muros son de mampostería y en las esquinas prefieren usar sillería para fortalecer más la estructura.

A la ermita se accede ahora a través de una puerta de arco apuntado sita bajo el pórtico y que presenta una curiosa decoración de arco sogueado.

En el lado sur tiene tres ventanas adinteladas en la fachada y dos más en el pórtico.

Se conservan varias imágenes de San Miguel, San Antonio Abad y San Antonio de Padua, San Pancracio, Santa María Magdalena, la Inmaculada, San Sebastián.

Actualmente comprobamos que la ermita empieza a presentar síntomas de la falta de cuidado como en el techo de la sacristía, que se cae, al parecer la cofradía del barrio de Altzusta, que se reunía en el pórtico por Santa Lucia, tiene tareas pendientes de mantenimiento y arreglo por emprender cuando puedan.

En la trilogía de Gurutzi Arregi , en su tomo II de las “Ermitas de Bizkaia” se recoge que hace 34 años en 1987, se celebraba un buen número de fiestas, romerías  y misas, se celebraba San Miguel en Septiembre, San Antón en Enero, y otras más, había misa dominical, se bendecían los campos, etc.

Por recordar algo de aquellos tiempos recogemos un canto que resalta Gurutzi, tenía lugar en la fiesta de San Miguel, cuyo himno dice así:

Jainko Gudari

Ausar indartsu

Zu Zara Mikel

Goi aingeru…

Zaindu gu Mikel

Altzusta gaindik

On beti, yagon

Zeranuri…

 

 

Ermita de San Miguel de Urkiste, Uribe, Zeanuri

De esta ermita nos cuenta Gurutzi Arregi que tiene planta rectangular, de poco más de 13x7m. Con la sacristía adosada en el lado sur tiene muros de mampostería con sillería en las esquinas. Cubierta a dos aguas y una espadaña con un vano para la campana rematada en cruz de piedra. Como curiosidad, no por todos conocida, decir que esta espadaña procede de la desaparecida Capilla del Sanatorio de Arraba, en Gorbea.

La fiesta de esta ermita a la que se denomina San Miguel Txiki se celebra el domingo anterior a la festividad de San Miguel.

Pero lo más llamativo de esta ermita nos lo va a contar

Manu Etxebarria Ayesta

Esta ermita merece una explicación. Gurutzi Arregi en su obra ERMITAS DE BIZKAIA (Tomo 2º – Bilbao 1987) nos cuenta los pormenores de esta ermita. Entre ellos, cita una de sus ventanas: “En el trasaltar pequeña ventana labrada en piedra, de un vano en forma de arco de herradura, similar a la de San Urbano”.

Pues bien, esa ermita se reformó bajo la dirección del sacerdote Rapel Mentxaka. En la reforma, esa ventana especial se quitó de la pared original y se puso en una pared falsa construida en el interior y en el lugar original se abrió otra ventana rectangular más grande.

Como puede leerse  en mi libro “ Gorbeia inguruko etno-ipuin eta esaundak II” ( Bilbao 2016), el 09-11-2013, fui a entrevistar a Pabi Astondoa, hijo y hermano de pastores del Gorbeia (tienen su txabola entre Pagomakurre y Arraba y ahora alterna el pastoreo con los deportes rurales acompañado de su hija Irati Astondoa) y me contó, entre otras, una leyenda original que tiene que ver con la ermita de San Miguel de Urkiste, que está cerca de su caserío de Iturtxa ( Iturriza). Después de la entrevista (con hamaiketako incluido) visité personalmente la ermita porque la hermana de Pabi, Anita Astondoa, tiene la llave de la ermita y me abrió amablemente dándome todas las explicaciones de la reforma.

Resumiendo, Pabi, me contaba: “que la Señora de Anboto solía ir en volandas dejando una estela de llamas desde Itzina a Anboto y que en el recorrido entraba en la ermita de San Miguel de Urkiste por la puerta y salía por esa ventana del trasaltar (ventana, según él de forma de un niño como un ángel) y me concretaba que la Señora de Anboto hacía dicho recorrido quincenalmente. Por lo cual, pasaban mucho miedo cuando eran jovencitos”.

N.B. Gurutzi Arregi dice que la ventana de San Miguel es similar a la de San Urbano. Pues bien, son diferentes como se ve en las imágenes que adjunto.

San Urbano

San Adrian de Zeanuri

De entre las numerosas ermitas que componen el patrimonio histórico arquitectónico del municipio de Zeanuri y que se distribuyen por toda su geografía municipal, tan solo una, estimamos, que puede ser catalogada como ermita cimera (gailurreko baseliza).  Se encuentra en el núcleo de Ipiñaburu donde se alza la pequeña cota de Astondoko Atxa (443), un sencillo altozano sobre los caseríos de Beobide/Bebide.  Sobre esta humilde pero estratégica cota se encuentra la conocida ermita de San Adrían o Sanadrien como popularmente también se le conoce.

Un paraje para una bonita ermita rodeada de diferentes especies arbóreas que no impiden poder admirar el roquedal de Peña Lekanda en las alturas hacia el occidente o en un plano más bajo y cercano la ermita de San Juan de Arzuaga, como referentes paisajísticos.

Con el paso del tiempo el nombre de la ermita se ha ido imponiendo sobre el topónimo original de esta pequeña cumbre, algo común entre los diversos montes que poseen ermitas en sus alturas.

Rutas

Los accesos al lugar son numerosos pero proponemos dos como referencia:

  • Desde Ipiña auzoa, alcanzar los caseríos Angune/Aranguren y desde aquí localizar una pista-sendero al Norte que alcanza Astondoko Atxa en 45´ aprox.
  • Otra alternativa parte de Barazar mendatea por la pequeña carretera que se dirige a Saldropo, abandonarla en un cruce bajo el monte Abaroa y por evidente pista seguir hacia el Norte rodeando la cota de Urrusti hasta situarse en un cruce al Este de la montaña. Optar por la desviación derecha que desciende hacia Beobide auzoa y alcanzar la cercana cima donde se asienta la ermita, en un tiempo que superará ligeramente la hora de camino.

La ermita de San Adrián

La ermita de San Adrián tiene una orientación E-W.  planta rectangular de 12 por 5,5 mts. aprox.  La sacristía se encuentra adosada al lado de la epístola (Sur). Paredes de mampostería blanqueadas con esquineras de sillería. Tejado cubierto de tejas a dos aguas sobre un par de cerchas de madera.

Su espadaña es de piedra de sillería y se encuentra adosada al exterior en su lateral meridional, con un vano que acoge a la campana y culmina en ángulo que soporta una cruz de piedra. En la misma se localiza la grabación “Año 1896 y Año 1920”.

El pórtico situado al oriente protege la fachada de entrada con puerta y verja de madera. Desde la misma se observa el interior y en el presbiterio  la única imagen del santo titular sobre un pequeño altar, el sagrario y una ventana al fondo. Sobre un suelo de cemento, un pequeño púlpito y varios bancos corridos de madera completan el mobiliario. La conservación actual de la ermita en general es aceptable.

La ermita fue restaurada en 1984 con la colaboración de los vecinos de los caseríos de las cercanías.

Festividad, costumbres y leyendas.

Las celebraciones se han ido perdiendo con el tiempo pero hasta hace unos años, nos informan que se solía celebrar una misa cantada al domingo siguiente al 8 de Septiembre. Con buen ambiente y romería popular, la cofradía de Ipiñaburu tenía por costumbre ofrecer a los asistentes  galletas y vino. Posiblemente y con anterioridad en el tiempo, parece que en épocas de sequía, se tenía la costumbre  de bajar al santo hasta el erreka Aldain, donde se mojaba la imagen con agua, volviéndola a subir hasta la ermita en procesión a la espera de las ansiadas lluvias.

También era costumbre en tiempos no excesivamente lejanos, todos los sábados mantener una lámpara encendida en la ermita.  Y otra curiosidad que recogemos es que a esta ermita se acudía para solicitar al santo la intervención en la búsqueda de objetos perdidos.

Una vez más en la búsqueda de ritos y costumbres, entorno a nuestra ermitas, aparecen simbologías y rituales apegadas a los inicios del cristianismo e incluso a otras religiones precristianas donde el agua, la luz o el fuego tenían valores tan especiales como enigmáticos y que se han ido difuminando en el transcurso del tiempo pero que guardarían sin duda, especiales significados en las vivencias de las personas que formaban estas comunidades fundamentalmente rurales.