Ermita de San Roke y San Sebastián del Kolitza

ARTZENTALES-BALMASEDA (Enkarterri)

En un privilegiado balcón sobre la comarca de Enkarterri, se erige en la cima del monte una hermosa ermita en su cumbre, sin duda una de las mejor conservadas en montaña.

Se encuentra bajo la advocación de San Sebastián y San Roke.

La ermita

La ermita que preside la cima del Kolitza tiene una orientación NE-SW.  Tiene pocos elementos de estilo románico tardío el arco de medio punto de las dos entradas, y está cercano al protogótico de estética cisterciense  y su conservación es excelente por la cantidad de renovaciones.

Desde un principio la ermita estuvo dedicada a los santos Fabián y Sebastián, pero parece que fue en Balmaseda a partir de las tremendas pestes que asolaron la comarca en el siglo XVI, cuando se añadió a San Roke, como protector de las epidemias y plagas, siguiendo una costumbre muy extendida por todo el Sur de Europa.

Hay quien data la construcción de la ermita en el año 1073 aunque algunos autores han apreciado sobre el marco de una puerta una inscripción poco legible con la fecha del año 1111, o 1120, pero no. Parece más bien que se documenta hacia mediados del XIII y fue ya en el año 1455 cuando poseía rentas propias y gran veneración cuando D. Alonso de Cartagena, obispo de Burgos, la unió a la Iglesia de San Severino de Balmaseda.  En el año 1468 se confirma la existencia de una cofradía de San Sebastián que perduró en el tiempo hasta fechas relativamente recientes.

El diccionario de la Real Academia de la Historia, relata cómo durante la peste que asoló la comarca hacia 1530, algunos de los escasos vecinos que sobrevivieron, se refugiaron junto a los muros de la ermita.

Se dice que en el interior de la ermita se encuentran restos que pudieran pertenecer al fundador del templo junto a un hijo suyo, que  pudo fallecer en alguna de las peregrinaciones.

La planta de la ermita es rectangular de 19,50 por 8,10 mts. de una sola nave con bóveda principal de piedra labrada y ábside cubierto a tres aguas.

Primitivamente en el lateral de la epístola tuvo adosado un edificio al que se le atribuyen diferentes utilizaciones, desde vivienda de algún ermitaño hasta cobertizo para el ganado.   Lo cierto es que se destruyó junto a la mayor parte de la ermita en la batalla de verano de 1937 de la Guerra Civil, desapareciendo también la imagen de San Fabián.

Durante once años, el edificio permaneció en ruinas hasta el 11 de septiembre de 1949 que finalizaron las obras de reconstrucción y fue inaugurado con la subida de las imágenes de San Sebastián y San Roke, que fueron portadas a hombros desde Pandozales, ya que estas habían sido guardadas durante la contienda en la parroquia de Balmaseda.

El antiguo edificio adosado, fue transformado en refugio de montaña hasta una nueva remodelación en el año 1985 en el que quedó como el pórtico abierto que conocemos en la actualidad y que facilita la estancia a los visitantes, ya que la ermita por razones de seguridad, permanece habitualmente cerrada.

El interior de la ermita acoge actualmente las imágenes de San Sebastián y San Roke como patronos de la misma, así como la de la Virgen de Begoña y la del Pilar y un busto de la Inmaculada.

El Kolitza

El monte Kolitza de carácter centenario se encuentra en la prolongación N-E de la Sierra de Ordunte; tan solo La Garbea se encuentra más al oriente como final del macizo.  La cumbre se asienta en la misma divisoria de las poblaciones de Artzentales y Balmaseda y pese a ser una de las alturas menores de la sierra, es sin duda uno de los montes más carismáticos de la zona y poseedor de importantes antecedentes históricos.

Otro de los datos que contribuye al prestigio de esta montaña, es el carácter de Monte Bocinero y como tal, punto de referencia histórico para convocar a las Juntas Generales del Señorío de Bizkaia en lo que a la comarca de Las Encartaciones (Enkarterri) se refiere.

Cuenta la leyenda que se hacía a través de la emisión de sonidos, utilizando unos cuernos a modo de instrumentos sonoros y encendiendo a la vez grandes hogueras.

Rutas

      Los puntos de partida más frecuentados para su aproximación y ascenso suelen ser dos

  • El alto de La Herbosa al N-E, en la carretera de Balmaseda a Karrantza, desde donde parte una amplia pista hasta el collado de la Nevera (11 kms.) tras faldear el espolón oriental del Kolitza y
  • El que parte del balmasedarra barrio de Pandozales desde el Este, posiblemente el más utilizado.

Desde Pandozales auzoa (283) donde finaliza la carretera asfaltada, hay que tomar la dirección al N-E. Pasar junto a la ermita del barrio y por pista, inicialmente hormigonada y amplios caminos después, caminar por la ladera de un espolón, entre abundantes pinares y numerosos cruces de caminos.  Existe suficiente balización en la ruta y entre los claros del bosque se puede a veces observar al frente como referencia permanente, la silueta de la ermita en el cono cimero.

Tras 40 minutos aproximadamente de camino, este desemboca en la ancha pista que viene desde el Alto de la Herbosa.  Hay que seguir esta pista y en breve abandonarla a la Dcha. donde existe una señalización hacia Kolitza.  Esta zona es conocida como la Campa del Espino.  Desde aquí el camino toma una importante inclinación, con la ermita sobre nuestras cabezas.  Se puede inicialmente seguir junto a una alambrada a nuestra Izda. ganar altura y posteriormente tomar uno de los senderos que rodean la cima por la Dcha. hasta alcanzar por el lateral N-W. la ubicación donde se asienta la ermita.  La duración del ascenso oscila entre 1,15 y 1,30 horas en función del ritmo y caminos elegidos.

La panorámica es amplia y despejada y destacan las vecinas cumbres de La Garbea al N-E y la prolongación de la Sierra de Ordunte al S-W. con el Terreros y Burgüeno como las cimas más cercanas.  El Valle de Turtzioz queda al Norte y al Este Balmaseda y su entorno encartado que se extiende hasta los confines del macizo de Ganekogorta.

Os dejamos tres enlaces para bajaros traks de rutas posibles:

La clásica desde Pandozales

Desde Artzentales

Desde El Berron

EN LA SIERRA DE ORDUNTE,
AL ORIENTE SE ERIGE,
UNA ROMÁNICA ERMITA,
QUE A ENKARTERRI PRESIDE.

A LO LARGO DE LA HISTORIA,
LAS GENTES DEL LUGAR
ACUDIERON A SUS MUROS,
PARA ALEJAR LA ENFERMEDAD.

FUERON TIEMPOS DE PESTES,
Y EPIDEMIAS POR DOQUIER,
QUE BALMASEDA Y SU ENTORNO,
HUBIERON DE PADECER.

PESTES Y EPIDEMIAS,
PROCESIONES Y ROGATIVAS,
CLAMANDO PODER SANAR,
ANTE SAN ROKE Y SAN SEBASTIÁN.

LA ERMITA FUE EL TESTIGO…
…Y EL KOLITZA, FUE EL LUGAR…

 

Norberto Martínez

 

 

 

 

 

Santa Cruz de Bizkargi

La cima del monte Bizkargi se localiza en la lomada que se forma al N-W. de Zugastieta y Gorozika y que se prolonga en la misma dirección hasta el alto de Morga o Aretxabalagana, como también se le conoce a este paso de carretera.

Se trata de una zona plagada de pino radiata (instsinis pinua) que coloniza alturas y laderas y a la vez limita las panorámicas que rodean estos parajes.  La cota del Bizkargi constituye la máxima altura del cordal donde se asienta la popular ermita de la Santa Cruz, Santakurtz dominado una amplia campa, escenario de numerosos actos de tipo festivo, religioso o revindicativos que se han ido sucediendo a lo largo de la historia, con protagonismo especial también a los combates que este entorno padeció en el transcurso de la Guerra Civil, entre los batallones vascos y republicanos frente a las tropas franquistas.

Ermita y pórtico de la  Santa Cruz del Bizkargi

 

A modo de curiosidad hay que señalar que el actual nombre de Bizkargi, o derivaciones del mismo como Biscargui o Biscarregui, y que Astarloa en su “Apología de la Lengua Bascongada” lo define como “Ciudad o lugar situado en la esquina de una loma”.

Rutas

Para llegar al Bizkargi son numerosas y variadas las alternativas que se nos presentan, se puede partir desde Gorozika, Arazotza, Aldana, Goikolexea o el Alto de Morga, entre otros puntos de partida.

Si deseamos hacerlo desde lugares con un cierto encanto o rango histórico, Goikolexea puede ser un punto ideal, en la conocida como “ruta juradera” con un protagonismo especial para su iglesia románica del siglo IX, dedicada a San Emeterio y San Celedonio, parada obligatoria de los Señores, para jurar el Fuero de Bizkaia camino de Gernika.  Desde este núcleo de población hay que alcanzar por una estrecha carretera local, los altos barrios de Erkinko primero y Barrenetxe después, donde se termina el asfalto, para seguir desde aquí por un evidente camino, señalizado al principio, que gana altura hasta desembocar en la pista principal procedente del Alto de Morga y que en dirección al Este alcanza la cumbre del Bizkargi, tras invertir entre una hora y cuarto y una hora y media de marcha.  En este último tramo se pasa cerca del nacimiento del río Butroi, que se inicia en la vertiente septentrional  de este cordal.

También merece la pena mencionar la modesta cota de Aretxabalagana, cercana al Alto de Morga, donde hasta hace unos años acogía a uno de los árboles simbólicos del Señorío, punto de parada de los séquitos de los reyes castellanos en el camino de Gernika y Bermeo.

Por último una propuesta como la de recorrer todo el cordal, partiendo del citado Alto de Morga, pasando por las cimas de Aretxabalagana, Bizkargi, Kurtze, Arbulu y Labako Atxa, para descender directamente a Gorozika.

La ermita; Santa Cruz

La ermita de la Santa Cruz (Santakrutz) asentada en la cumbre del monte Bizkargi es un edificio orientado en sentido E-W. de planta rectangular de 12 por 6 mts. aprox.

Muros de mampostería y esquinas de sillería.  Cubierta a dos aguas que en el lateral Sur se prolonga dando lugar a un pórtico semi-cerrado con cuatro amplios arcos, uno de ellos hacia la parte posterior del edificio (W.) lado, donde se eleva la espadaña de sillería, rematada con una cruz de piedra pero carente de campana.

El pórtico protege la entrada de arco de medio punto con puerta metálica con rejas que permiten ver su interior.  Tiene una sacristía situada en la prolongación del pórtico hacia el oriente con entrada por el interior del templo.  Posee cuatro ventanas (una en cada lateral) protegidas con barrotes o rejas y en el frontal oriental persiste adosado el veterano buzón de montaña del Ganguren de Galdakao.

Una placa adosada en el exterior del pórtico, contiene el siguiente texto:

Destruida en parte durante la defensa de Bizkaia en 1937. Conserva muros y portada renacentista de la 2ª mitad del XVI.  Reconstruida en 1942, fue dotada de espadaña, cubierta y pórtico nuevo.

En su interior alberga un Cristo Crucificado nuevo, también renacentista de carácter romanista, tallado en madera hacia 1580.

Perspectiva Nor-oriental

Parece  que la ermita de la Santa Cruz, es ya citada en el año 1376, en concreto en el privilegio de la fundación de la villa de Larrabetzu.

Existen datos dispersos que señalan diferentes obras en la ermita a través del tiempo.  En 1769 la anteiglesia de Etxano empleo 3.500 tejas en la reconstrucción.  En 1770 hubo una nueva reforma y en 1803 de nuevo hacen mención a 500 tejas utilizadas en restauración y algo parecido se recoge en 1809 con unos gastos que alcanzan 687 reales, con la inclusión de un pesebre.

Es en 1875 cuando aparece la fecha del 3 de Mayo para la celebración de las populares letanías.

Rezos utilizados según la costumbre en las rogativas que se desarrollaban subiendo a la ermita desde las poblaciones de  Gorozika, Morga, Etxano, Múxika y Larrabetzu, con representación tanto parroquial como civil. A través de los tiempos estas poblaciones han mantenido una especial sensibilidad hacia este lugar y su ermita y la historia nos relata como Etxano tuvo ciertos “privilegios” que se manifestaban en la situación preferencial en el templo, así como en las organización de las romerías correspondientes con el símbolo del chuzo clavado en tierra.

Más cercanos en el tiempo, en Mayo de 1937, en plena Guerra Civil la ermita quedó destruida y en los trabajos de desescombro en 1938, apareció el Cristo sin cabeza que se veneraba en la misma.

La ermita que conocemos en la actualidad se levantó en el año 1942 y su constructor fue Jesús Araceleta.

Hay que hacer mención especial a la popularidad de las romerías que se celebraban y se siguen celebrando en la actualidad, en  el mes de Mayo, en la amplia campa que se encuentra junto a la ermita.  Romerías que no han estado exentas de conflictividad en determinados momentos, como las que se daban antaño entre los jóvenes de los diferentes pueblos o las surgidas posteriormente durante la dictadura, con un marcado carácter reivindicativo.  Estos parajes fueron también testigos de la celebración de un Aberri Eguna (Día de la Patria) y los enfrentamientos en aquella época entre los participantes y las fuerzas del régimen franquista fueron habituales.

Monumento

Desde hace algún tiempo en un extremo de la campa cimera del Bizkargi se construyó una especie de monumento-recuerdo, consistente en 46 cilindros de diferentes y escalonadas alturas colocadas en círculo verticalmente en torno a un brote de roble y una placa anclada en la tierra con un texto de homenaje a los gudaris caídos en el 36 en este lugar.

     GU SORDU GINEN ENBOR BERETIK / SORTUKO DIRA BESTEAK / BURRUKA HORTAN IRANGO  DUTE /  ZUHAITZ ARDAXKA GAZTEAK / 36. EKO GUDARIEN OMENEZ

Para finalizar recordaremos una de las costumbres tradicionales entre los baserritarras de la comarca hasta no hace demasiado tiempo, que consistía en colocar cruces de laurel (ereinotz) en las heredades; este laurel había sido humedecido con anterioridad con agua bendita, procedente de la Misa de rogativas celebrada en la ermita el día de la festividad.

INTERIOR DE LA ERMITA DEL BIZKARGI

ES HISTÓRICO EL BIZKARGI MENDIA,

UN LUGAR PARA CELEBRACIONES,

REIVINDICACIONES Y ROMERÍAS,

ESCENARIO  DE  BATALLAS,

Y NUMEROSAS REPRESALIAS,

QUE HAN HECHO DE ESTA MONTAÑA,

UN ESCENARIO PARA LA HISTORIA,

PRESIDIDO POR UNA ERMITA,

MUCHAS VECES MALTRATADA,

Y OTRAS VARIAS DESTRUIDA,

HOY AL SANTO CRISTO VENERAN,

Y  EN  MAYO  LO  CELEBRAN,

CON MISA, MÚSICA Y ALGARABÍA.

San Pedro de Atxarre

Atxarre y su ermita de San Pedro, son sin lugar a dudas, una de las atalayas más privilegiadas en cuanto a la oferta paisajística por su privilegiada situación dentro de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai.

Atxarre ligado a Akorda auzoa, pertenece a Ibarrangelu, uno de los veintidós municipios que se integran en la reserva. Son 23.000 hectáreas de terreno, delimitando por la divisoria de aguas que vierten entre el cabo Matxitxako y la punta de Arbolitz.  Y son tres las áreas de especial interés dentro de Urdaibai, la franja costera, las marismas y el encinar cantábrico.

Atxerre se encuentra dentro de este último grupo arbóreo, tan característico en suelos calizos como el asentamiento donde se sitúa nuestro  monte y sus vecinos, Marua, Againdi, Armendua, Burretxagana, etc.  El encinar (artadi) extiende su manto en toda la zona cimera y la parte alta de sus laderas.  Más abajo el pino (insignis pinúa) y los bosques de eucáliptus (eukaliptadi) se imponen en las zonas inferiores, conformando estos parajes de la costa bizkaina.

San Pedro de Agirre fue una antigua denominación del lugar.  Hasta hace unos pocos años le hemos conocido como Atxerre.  En la actualidad se impone el topónimo Atxarre, compartido con el menos habitual de Atxarrea o simplemente San Pedro.

Rutas

El punto más cercano y más utilizado como inicio de camino es Akorda auzoa, al w. del monte y para llegar al mismo hay que tomar la carretera hacia Ibarrangelu hasta alcanzar en quinientos mts. un pequeño alto en que se encuentran unas señalizaciones (GR-98 y PR BI-161 y 2,5 kms. a S.Pedro).  Hay que tomar a la Dcha. una carretera vecinal con destino a Garteiz auzoa (W) y en seguida abandonar la misma, y de nuevo a la Dcha, caminar por un sendero carretil que llanea hasta entrar en un pinar, desciende un poco posteriormente y en un cruce se toma de nuevo la Dcha. y superando un pequeño repecho se llega a un punto donde encontraremos a mano Izda. un banco bajo tres castaños, es la referencia del desvío hacia el monte Marua y al lugar se le conoce como Irukastañeta.  Para Atxarre, hay que seguir el camino (N-W) alcanzando una explanada conocida como Dantzaleku y a la que la leyenda relaciona como escenario de los akelarres de la zona.  Un poco más adelante en una bifurcación, encontraremos el camino que sube de Kanala, eligiendo el de la Dcha. se afronta el repecho final, donde ya aflora la roca y custodiados por encinas y algún madroño (gurbitz), se alcanza la plataforma cimera con su ermita, tras un pequeño paseo de treinta minutos.

También es posible subir desde Kanala en un itinerario más duro pero interesante, pero que a veces presenta la dificultad de las zonas de argomales (otadiak) que semi cierran el camino en determinadas épocas.  Otra ruta poco habitual, parte desde el Sur, en concreto de Zendokiz auzoa, junto a la ermita del Carmen y que avanza por el baserri Atxekoa, Iruskieta y Garteiz auzoa, comunicando finalmente con el camino de Akorda.

Si alguien usa GPS aquí tiene una ruta bien explicada.

El paisaje desde Atxarre domina toda la desembocadura de la ría y sus marismas ofreciendo una especial visión sobre la margen izquierda de la corriente de agua, que nacida en las inmediaciones de Autzagane mendatea, llega a Gernika como río Oka y pasa a ser ría tras serpentear en los meandros de Arteaga, entregándose posteriormente a los finos arenales entre los que alcanzará el ansiado mar. Axpe, Sukarrieta y Mundaka son testigos privilegiados de este tramo final.

La plataforma cimera donde se encuentra la ermita de San Pedro está defendida en todo su entorno por un pretil protector, donde además del sencillo edificio, existe al Norte una cruz de cemento asentada sobre un machón de mampostería con cantos rodados en su superficie.  Sobre la cruz una vieja veleta de hierro y al fondo casi cerrando el horizonte la isla de Izaro, que desde aquí se divisa perfectamente.

También existen dos buzones montañeros y una lápida maltratada sobre unas rocas, con el escudo de Bizkaia grabado y el texto:

Atxerreko SAn Pedro Baseliza Bizkaiko Foru Aldundia 1994 ean barriztatuta / 1994 eko ekainaren 29 an…

La Ermita

La histórica ermita de San Pedro que en la actualidad presenta un buen aspecto exterior, tiene una orientación E-W. de planta rectangular y con unas dimensiones aprox. de 12 por 9,5 mts. muros de mampostería, tejado a dos vertientes que se prolonga sobre su lateral Sur, dando techo al pórtico que protege su única entrada flanqueada por dos ventanas. En el frontal W. se alza una espadaña de mampostería con un saliente tejadillo que acoge una pequeña campana.  En el lateral Norte solo hay un par de ventanucos en la parte alta del muro.  La puerta de hierro permanece cerrada y dificulta la visión interior.

En determinadas épocas el interior de la ermita albergó un importante contenido, sencillo, pero entrañable, sobre todo para las personas – visitantes habituales – de núcleos cercanos.

La imagen de San Pedro, obra del escultor Ricardo Font, tenía en la mano derecha las llaves y en el sencillo altar unos peces simbolizaban el carácter marinero del santo titular.

También el gallo fue un exponente dentro de la ermita, relacionado con San Pedro, sin olvidarnos de San Nicolás y San Gregorio, imágenes que fueron veneradas hace bastante tiempo.

Maquetas de barcos colgadas del techo, anclas o timones, quizás exvotos de marinos y/o piratas (que también los hubo), eran elementos decorativos afines a un santo marinero y patrono de pescadores. Muchos de estos objetos fueron pasto de las llamas en algunos casos y de robos y saqueos en otros. En la actualidad el interior presenta un aspecto de bastante abandono con tres viejas imágenes de San Pedro, de la Virgen y otro santo que no supimos identificar.  Nos informaron que la inicial talla de San Pedro se encuentra en el museo diocesano.

La situación de exposición a los rigores e inclemencias atmosféricas de la costa y la falta de respecto del hombre, han pasado factura a la ermita a lo largo de su historia.  Parece que pudo ser construida en el trascurso del siglo XV y tuvo en su tiempo casa de ermitaño y hacia el siglo XVII se asegura que acogió a ermitañas. En 1968 hubo reparaciones y en la década de los setenta, por iniciativas privadas fue también reconstruida.  Según la lápida que se encuentra al pie de la escalinata de la entrada, hubo importantes reparaciones en el año 1994 y en la actualidad al menos su tejado ha sido objeto de reparación en fechas recientes; trabajos llevados a cabo por la Diputación Foral de Bizkaia.

Festividad, Leyendas y Curiosidades

La festividad se celebraba el 29 de Junio, pero en la actualidad ya no hay ningún tipo de culto  en la ermita. Ya quedaron atrás las celebraciones con romerías populares en este día, sin olvidar que había otras fechas conmemorativas en el lugar como el día de San Gregorio cuando las gentes llegaban con cánticos religiosos y donde se daba un hecho importante y popular como era la bendición de la sal, que posteriormente se repartía en el paraje cercano de Dantzaleku.  La sal tenía dos destinos – tras diluirla con agua bendita – la tierra y el mar.  En la tierra los campos, en el deseo y la espera de buenas cosechas y la bendición de cruces elaboradas con laurel (ereinotz) y avellano (urritz) destinadas a casas y caseríos, en el día de Ramos.  En el mar, eran la embarcaciones las destinatarias de la sal, en solicitud de buenas costeras y seguridad para los pescadores.

Curiosa y no muy conocida era la costumbre de las futuras madres que ofrendaban un pollo o gallo blanco, tras dar tres vueltas a la ermita para prevenir el prolapso rectal de la criatura.

También las rogativas eran una practica habitual en Atxarre, cuando el lunes anterior a la Ascensión, hombres y mujeres del entorno se acercaban a la ermita y tras dar una vuelta a su alrededor, oían la misa.  Cuenta la tradición,  que las autoridades solían obsequiar a los asistentes con anís y galletas para las mujeres y paittarra para los hombres.

También en el Atxerre encontraremos una leyenda relativa a las huellas del santo y del supuesto paso por el lugar. Son relatos que con pequeñas variantes, encontramos en Gaztelugatxe, Ereñozar o San Quirico en la montaña nabarra, entre otros varios.  Aquí Barandiarán recoge una narración en 1923, respecto a una piedra de Ibarrangelu que tenía un hoyo con forma de píe humano.  La mente popular lo atribuía a San Pedro, pues parece que este santo al descender del monte dio un paso en el término de Armendua y otro en Ibarrangelu, dejando en ambos sitios la huella de su pie.

Otra leyenda respecto a la ermita, la cuenta Néstor Goikoetxea: Estando unos pastores en la ladera del monte Atxarre, haciendo quesos, después de haber recogido sus rebaños, observaron como una luz misteriosa procedente de la ermita de San Pedro, oscilaba continuamente durante la noche como movida por un viento inesistente, pues era una noche de calma absoluta.  Como el suceso se repetía durante varias noches, manteniéndose el misterio, llamaron a otros compañeros y entre el temor y la curiosidad, decidieron averiguar el extraño suceso.  Armados con makilas y después de santiguarse llegaron a la puerta de la ermita y quedaron atónitos al ver en su interior un sacerdote que ante su presencia, dio de inmediato comienzo a una misa a la que los pastores con más miedo que fervor asistieron temblorosos.  Cuando terminó, el oficiante con rostro cadavérico les dio las gracias y los bendijo, explicándoles que la celebración de la misa, era el requisito final para que él pudiera entrar en el cielo y ya lo había cumplido.  El sacerdote desapareció y la luces se apagaron de inmediato y los pastores volvieron a sus txabolas en total turbación cuando ya el sol se asomaba en el horizonte.

Aquel año, fue una bendición para los rebaños que se multiplicaron como jamás había sucedido, pero los pastores un tanto traumatizados por la experiencia vivida, terminaron emigrando a otros pastizales a la zona de Mañua, en las laderas del Sollube al otro lado de la ría, pero siempre frente al mar.

Los fértiles terrenos abandonados que la naturaleza había enriquecido, se secaron y en su lugar aparecieron peñas peladas y arbustos raquíticos, malezas y matorrales que ahora contemplamos en la salvaje vegetación.

Y terminamos con otro curioso rumor; las campanas siempre han tenido una magia especial en la mitología vasca, asignándoseles infinidad de funciones, desde la de ahuyentar a seres maléficos o asociándoseles  con curaciones milagrosas.  Las campanas de San Pedro de Atxarre  tenían o al menos eso cuentan, la virtud de que en determinados momentos o días, quien las oyera o tocara, tenía mayores posibilidades de encontrar pareja…

Si podéis merece la pena la lectura de la novela costumbrista que publicó en el verano de 1936 (vaya año) Juan de Irigoyen.

Su título “Los tremendos de Kanala” subtitulada -Novela vizcaína del mar-
Los protagonistas de la novela son Mortero,Muskullu y Martanga. Los tres personajes nacidos y criados en la zona están inspirados en el corsario vasco. Sí sí, has leído bien corsario vasco.

Pues el caso es que del caserío Bastitene, situado en Kanala cerca de la ermita de San Martin en las faldas del Atxarre, salió el Capitán D. Nicolas de Arrotegi y Gaztañaga a quien el gobierno concedió patente de corso para combatir a los insurgentes americanos que estaban en guerra con España.
Arrotegi se asentó en La Habana y desde allí con ese puerto como base de operaciones de su barco “Animas” realizó el apresamiento de varios buques, riquezas, marinos… Hazañas que le valieron el sobrenombre de “El Diablo Vizcaino”.
Su leyenda llegó hasta Urdaibai y eso hizo que varios de sus compatriotas se embarcasen rumbo a Cuba para formar parte de su leyenda, no en vano se decía que sus hombres al abordar a otros buques lo hacían cantando en euskera una temible canción cuyo estribillo decía “Kanaleko Aguirre itxasoko jaubie

OLOR A SALITRE Y A MAR,

EN LAS TIERRAS DEL LITORAL,

Y EN EL CONFÍN BIZKAITARRA,

EL ATXERRE, UNA ATALAYA,

OTEANDO EL HORIZONTE,

CUAL VIGÍA PERMANENTE,

DE URDAIBAI Y DE SUS GENTES,

DE IBARRANGELU A BERMEO,

CON UN SANTO POPULAR,

PESCADOR Y MARINERO.

 

Autor: Jose Luis Narbaiza

Texto; Norberto Martinez y Marcos con un cuento y fotos.

San Adrian de Zeanuri

De entre las numerosas ermitas que componen el patrimonio histórico arquitectónico del municipio de Zeanuri y que se distribuyen por toda su geografía municipal, tan solo una, estimamos, que puede ser catalogada como ermita cimera (gailurreko baseliza).  Se encuentra en el núcleo de Ipiñaburu donde se alza la pequeña cota de Astondoko Atxa (443), un sencillo altozano sobre los caseríos de Beobide/Bebide.  Sobre esta humilde pero estratégica cota se encuentra la conocida ermita de San Adrían o Sanadrien como popularmente también se le conoce.

Un paraje para una bonita ermita rodeada de diferentes especies arbóreas que no impiden poder admirar el roquedal de Peña Lekanda en las alturas hacia el occidente o en un plano más bajo y cercano la ermita de San Juan de Arzuaga, como referentes paisajísticos.

Con el paso del tiempo el nombre de la ermita se ha ido imponiendo sobre el topónimo original de esta pequeña cumbre, algo común entre los diversos montes que poseen ermitas en sus alturas.

Rutas

Los accesos al lugar son numerosos pero proponemos dos como referencia:

  • Desde Ipiña auzoa, alcanzar los caseríos Angune/Aranguren y desde aquí localizar una pista-sendero al Norte que alcanza Astondoko Atxa en 45´ aprox.
  • Otra alternativa parte de Barazar mendatea por la pequeña carretera que se dirige a Saldropo, abandonarla en un cruce bajo el monte Abaroa y por evidente pista seguir hacia el Norte rodeando la cota de Urrusti hasta situarse en un cruce al Este de la montaña. Optar por la desviación derecha que desciende hacia Beobide auzoa y alcanzar la cercana cima donde se asienta la ermita, en un tiempo que superará ligeramente la hora de camino.

La ermita de San Adrián

La ermita de San Adrián tiene una orientación E-W.  planta rectangular de 12 por 5,5 mts. aprox.  La sacristía se encuentra adosada al lado de la epístola (Sur). Paredes de mampostería blanqueadas con esquineras de sillería. Tejado cubierto de tejas a dos aguas sobre un par de cerchas de madera.

Su espadaña es de piedra de sillería y se encuentra adosada al exterior en su lateral meridional, con un vano que acoge a la campana y culmina en ángulo que soporta una cruz de piedra. En la misma se localiza la grabación “Año 1896 y Año 1920”.

El pórtico situado al oriente protege la fachada de entrada con puerta y verja de madera. Desde la misma se observa el interior y en el presbiterio  la única imagen del santo titular sobre un pequeño altar, el sagrario y una ventana al fondo. Sobre un suelo de cemento, un pequeño púlpito y varios bancos corridos de madera completan el mobiliario. La conservación actual de la ermita en general es aceptable.

La ermita fue restaurada en 1984 con la colaboración de los vecinos de los caseríos de las cercanías.

Festividad, costumbres y leyendas.

Las celebraciones se han ido perdiendo con el tiempo pero hasta hace unos años, nos informan que se solía celebrar una misa cantada al domingo siguiente al 8 de Septiembre. Con buen ambiente y romería popular, la cofradía de Ipiñaburu tenía por costumbre ofrecer a los asistentes  galletas y vino. Posiblemente y con anterioridad en el tiempo, parece que en épocas de sequía, se tenía la costumbre  de bajar al santo hasta el erreka Aldain, donde se mojaba la imagen con agua, volviéndola a subir hasta la ermita en procesión a la espera de las ansiadas lluvias.

También era costumbre en tiempos no excesivamente lejanos, todos los sábados mantener una lámpara encendida en la ermita.  Y otra curiosidad que recogemos es que a esta ermita se acudía para solicitar al santo la intervención en la búsqueda de objetos perdidos.

Una vez más en la búsqueda de ritos y costumbres, entorno a nuestra ermitas, aparecen simbologías y rituales apegadas a los inicios del cristianismo e incluso a otras religiones precristianas donde el agua, la luz o el fuego tenían valores tan especiales como enigmáticos y que se han ido difuminando en el transcurso del tiempo pero que guardarían sin duda, especiales significados en las vivencias de las personas que formaban estas comunidades fundamentalmente rurales.